"La risa, después del amor, es la energía más poderosa que hay, ya que es
capaz de abrir y hacer que fluya la comunicación, facilitando la mejora
física, psíquica y emocional”
El ser humano es la única criatura capaz de reírse, hacer reír y sentir que hace el ridículo. Mientras cientos de miles de personas dedican su vida a hacernos reír, son millones las que disfrutan de un buen chiste, cambian el llanto por la risa y reconocen cómo en momentos de frustración, rabia y tristeza una buena carcajada nos hace olvidar las amarguras.
Partiendo de esta premisa es posible visualizar al humor en general, y a la risa en particular, como herramientas terapéuticas para el tratamiento de enfermedades, así como su relación con el bienestar y la salud, una tendencia relativamente novedosa que se apoya en la evidencia científica que ha demostrado que la risa -como expresión de alegría- afecta los sistemas cardiovascular, respiratorio, inmunológico, muscular, nervioso central y endocrino, entre otros.
La risa está siendo utilizada para combatir serias enfermedades que ocasionan dolores crónicos y somatizaciones, como también en pacientes que sufren cáncer; escuadrones de "payasos" se han incorporado a los pabellones de algunos hospitales, y la experiencia incluso ha sido llevada al cine de la mano del actor Robin Williams personificando al Dr. Hunter Adams (Patch Adams).
Cuando las personas pierden la capacidad de reírse y tienen problemas, se estresan y no saben como sacar toda la energía negativa que llevan acumulada, y entonces enferman. Si la gente fuera capaz de vez en cuando de pararse a reír, de observar los problemas desde la distancia, de compartir los problemas con los demás, sería más fácil que dieran soluciones creativas y sencillas a sus problemas y al mismo tiempo serían mas eficientes en sus trabajos y estarían mas sanos
Así como se ha documentado el efecto del estrés en la salud (una hora de angustia equivale a
cinco horas de trabajo físico en cuanto a la cantidad de energía consumida), también se ha
establecido una vinculación entre la risa y el combate del estrés. Reír equivale a hacer ejercicios
aeróbicos, cinco minutos de risa, una buena risa a carcajadas, corresponde a 45 minutos de
ejercicio.
Sobre la base de los estudios científicos que han determinado la relación que existe entre el
humor y la salud, se han diseñado, y se están realizando ya en varias partes del mundo, las
llamadas "terapias de la risa", donde de manera natural, sin ayuda de fármacos o factores
externos, se enseña a la gente a reír, a reírse de sí mismos y a recordar situaciones cómicas. Se
buscan risas verdaderas, explosivas, de esas que hacen mover 400 músculos en todo el cuerpo,
activan el sistema inmunológico y oxigenan los tejidos.
Una sonrisa sincera abre el corazón de la persona que tienes enfrente.
"Para estar sano hay que reír al menos 30 veces al día" dice un antiguo proverbio chino. La
terapia de una risa es beneficiosa y curativa. Ver a una persona reírse es una de las visiones más
llamativas y hermosas que puede observar un ser humano. Desde que nacemos y hasta los seis
años reímos unas 300 veces diarias. Ya adultos, los más risueños con dificultad alcanzan las 100
risas al día y los menos alegres apenas llegan a 15.
La risa es tan antigua como el ser humano. Lo que ha ocurrido es que a partir de mediados del
siglo asado (1970) fue cuando se empezó a investigar científicamente los beneficios que risa
generaba en nuestro organismo, tanto a nivel físico como mental.
Ya en el antiguo imperio chino hace más de 4000 años y en la India había unos templos
donde las personas se reunían con la finalidad de equilibrar la salud. Ellos no conocían los
motivos científicos pero sí percibían que la risa les ayudaba a estar más fuertes.
Pero fue Norman Cousin (EEUU) en la década de los 70 quien experimentó en sí mismo la
risoterapia para superar los dolores de artritis reumatoide. Comprobó que si antes de acostarse
se veía una película que durante 2 horas le hacía reír, dormía la noche entera sin dolor. La risa
se convirtió en su mejor calmante y relajante.
A partir de este momento se marca un antes y un después en la aplicación de la risa como
terapia.
Porque el poder de la risa es la energía que necesita el mundo para despertar las almas
dormidas pero latentes, expectantes, a punto de estallar y de vibrar ante el irrefrenable palpitar
de un JAJA sonoro.
¿En qué consiste un taller de risoterapia?
La risa es activa, creativa, abierta, contagiosa, generadora, universal. La risa pertenece a toda la humanidad, cohesiona y fortalece las relaciones humanas y las enriquece.
El objetivo de estos talleres es abrirnos a un nuevo estado de conciencia donde la risa tiene más cabida cada vez para modificar nuestro estado de ánimo,
habitualmente estresado debido a las demandas de la sociedad.
Se trata de recuperar nuestra risa interior, esa risa que trajimos como bagaje al nacer, que
desarrollamos durante la infancia y que luego fuimos perdiendo debido a las normas sociales.
La risa tiene el efecto de liberar tensiones, bloqueos y modificar el estado general del organismo
aumentando su sistema defensivo-inmunológico.
Al pensar en positivo y tomar conciencia del aquí y ahora vamos haciendo pequeñas
modificaciones en nosotros mismos que nos llevan poco a poco a llevar una vida más plena y
satisfactoria. Por lo tanto, la risa y el desarrollo del sentido del humor es una actividad que
acumula beneficios si se practica con asiduidad.
Los talleres de Risoterapia son participativos, mediante procedimientos de cohesión
grupal, juegos, música y baile. Se trata de sacar la risa de tu niño interior, convertirnos
en niños por un rato y dejar aflorar la risa más genuina.
De manera general, se puede decir que la risoterapia es una disciplina grupal que mediante
distintas técnicas nos dispone física y emocionalmente para la risa.
Es un método que puede ayudar a las personas a saber afrontar mejor la vida cambiando la
forma de pensar, de negativa a positiva. El estado emocional y la percepción se transforman
gracias al desarrollo de la alegría, el optimismo y el humor.
El principal objetivo de la risoterapia es enseñar a reír, es decir, que la persona aprenda a reír
de verdad en aquellos momentos que más necesitan, en momentos de crisis (enfados, problemas, etc.) Esta risa debe ser una risa que nazca del interior y se refleje llana, amplia y
francamente.
En definitiva, es una dinámica que nos ayuda a desarrollar estrategias para fomentar nuestro
desarrollo y crecimiento personal (mejora de la autoestima, la autoconfianza, satisfacción y
bienestar personal, etc.)
"Un día sin risa es un día perdido”. Charles Chaplin